Durante el crecimiento de cualquier individuo, y el vínculo con su familia, en la mayoría de los casos uno comienza a prestarle más atención al interés de dejarle un trabajo a su familia para el día que uno ya no esté.
Dejar trabajo a la familia no es tarea fácil. ¿Por qué? Son diversos los motivos.
En primer lugar, hay que encontrar el trabajo que nos permita traspasarlo a alguno o varios de los integrantes de la familia. ¿Se trata de un emprendimiento familiar?
En segundo lugar, los integrantes de la familia deberían estar interesados en ese trabajo. Si a ellos no les interesa entonces no se harán cargo del trabajo y no lo sabrán aprovechar.
¿Cuántos casos hay de historias en las cuales padres de familia han trabajado toda la vida para dejarles a sus hijos la empresa, y luego sus hijos no están interesados en ella?
Una posibilidad en este caso es que la empresa:
- Se venda
- Sea gestionada por alguien que le brinde el interés que se necesita y luego la familia cobre las regalías
- Cierre, bancarrota, etc. por una mala gestión
Las empresas familiares no son fáciles de llevar. Es necesario tener mucha perseverancia, reuniones, e incluso separar los asuntos familiares de los asuntos empresariales, haciendo un plan de empresa familiar, donde quede claro las acciones que se tomarán en cada caso, problema, discrepancia, de forma de afectar lo menos posible la relación en la familia.
Otra opción es la de invertir en la bolsa, acciones, bonos u otros instrumentos financieros que permita generar los intereses adecuados como para que sucesivos descendientes puedan ir cobrando los intereses y tomarlos como parte de vida. Obviamente las reglas de juego, o los precios de los instrumentos pueden variar para un lado para otro y de momento nadie puede garantizar que esta sería la solución definitiva.
La otra opción es la de encontrar un trabajo que sea hereditario, en el sentido que sus hijos tengan la posibilidad de desempeñarlo. Esto a diferencia de la empresa familiar se trata de un trabajo o profesión específica. Por ejemplo, los rematadores o agentes de aduana en determinados países suelen tener licencias que son heredadas de padres a hijos.
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